CÁNCER DE PRÓSTATA

El cáncer de próstata es el tumor más frecuente en varones y constituye la segunda causa de mortalidad por cáncer en varones (por detrás del cáncer de pulmón y colorrectal). Anualmente, se diagnostican más de 1,2 millones de casos nuevos a nivel mundial y más de 35.000 en España.

Es poco común que el cáncer de próstata afecte a los hombres menores de 40 años, pero la probabilidad de padecerlo aumenta rápidamente después de los 50 años. Asimismo, parece ser que el cáncer de próstata afecta más a algunas familias, lo cual sugiere que en algunos casos puede haber un factor hereditario o genético. También ocurre con más frecuencia en hombres de raza negra o con ascendencia africana.

 

Además de estos factores de riesgo, no controlables, hay algunas variables, como el peso corporal, el nivel de actividad física o la alimentación, que sí podrían tener un efecto en la prevención de la enfermedad. En general, el mejor consejo para reducir el riesgo de contraer cáncer en cualquiera de sus derivadas es:

 

 

 

También es extremadamente importante realizar pruebas de detección temprana para el cáncer de próstata, siempre de acuerdo con las recomendaciones y pautas establecidas por un médico, especialmente a partir de los 50 años, para los hombres con riesgo promedio de cáncer de próstata, o a partir de los 45 para aquellos con antecedentes familiares o factores de raza.

 

Las pruebas de detección consisten en un análisis de sangre para detectar el antígeno prostático específico (PSA) o bien un examen mediante tacto rectal (DRE). Si las pruebas no detectan la presencia de cáncer de próstata, el periodo de tiempo entre futuras pruebas depende de los resultados de la prueba PSA.

 

Para más información sobre el cáncer de próstata y su prevención y tratamiento, puedes consultar la página de la AECC

 

 

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CÁNCER DE TESTÍCULOS

 

El cáncer testicular es un cáncer poco frecuente, un 1,05 % de los cánceres en el varón, pero que afecta mayoritariamente a hombres jóvenes, sobre todo en la etapa de 30 a 39 años. Asimismo, aunque no se han descubierto evidencias claras, algunos factores de riesgo para el cáncer de testículo son los antecedentes familiares, la afección de testículo no descendido, la infección por VIH o ser de raza blanca.

 

Se trata de un tipo de cáncer sumamente tratable, incluso cuando se ha propagado más allá del testículo, con unos índices de supervivencia muy elevados, de entre un 95 y un 98% si se detecta el cáncer en etapas iniciales de la enfermedad.

 

Precisamente el dato de supervivencia ya es indicativo de la importancia que tiene la detección precoz en estos casos. En ese sentido es recomendable que el examen de los testículos forme parte del examen físico que se realiza durante una revisión médica rutinaria. Asimismo, al igual que sucede con la autoexploración de las mamas en el cáncer de pecho femenino, el autoexamen mensual de los testículos debe considerarse como una acción preventiva eficaz y necesaria para aquellos casos en los que existen factores de riesgo precedentes. 

 

Para más información sobre el cáncer de testículos y su prevención y tratamiento, puedes consultar la página de la AECC

 

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